El suicidio
La verdad es que no sé muy bien qué escribir ni cómo hacerlo. Es un tema que he mencionado varias veces en mi blog, pero nunca he hecho realmente una reflexión profunda sobre ello, y no se puede tomar a la ligera. Estoy hablando del suicidio. Sé que muchos no están preparados para hablar de ello o leer sobre este tema.
Hace poco, un amigo de unos amigos se suicidó. El chaval tenía 21 años, muy joven, pero por desgracia decidió terminar con su vida y con su sufrimiento. Lo más probable es que estuviera sufriendo, pero lo escondía a sus seres queridos. Sus padres están en shock por lo ocurrido. Desde aquí quiero darles mi más sincero pésame. Sé que no es mucho, pero se lo doy desde el corazón. No le deseo esto a nadie, y menos a unos padres. Una cosa es perder a un hijo o hija en un accidente de tráfico o por otras circunstancias, pero tener que hacer duelo por la pérdida de un hijo o hija porque se ha quitado la vida es algo que no deseo a nadie. Me puedo imaginar lo que estarán pasando y cómo pueden sentirse, en cierta medida culpables o perdidos en estos momentos, haciéndose muchas preguntas.
Me tomo la libertad de hablar de este tema porque, si sois seguidores de mi blog o habéis leído algo sobre mí, sabréis que yo mismo he intentado quitarme la vida en varias ocasiones por distintos motivos que ahora no vienen al caso. Y sigo teniendo a mi “diablillo” que me da mucho la lata con este tema de quitarme la vida. Pero lo tengo bajo control y he aprendido a convivir con ello. Obviamente, estoy bajo seguimiento psicológico y psiquiátrico.
Por eso me tomo muy a pecho lo que le ha pasado a este chico, al igual que lo que ha pasado con muchas otras personas recientemente. Muchas se han quitado la vida por sufrir bullying, por la presión que pueden sentir, por la ansiedad o por una depresión que están atravesando y de la que no ven salida. Ellos creen que la única salida es quitarse la vida. Pero esa no es la solución. Lo digo porque ahora mismo lo veo como un acto desesperado que nace del dolor y la soledad. Muchas veces, quienes lo piensan o lo han intentado no se ven lo suficientemente fuertes, se sienten solos o abandonados por el sistema. No han sabido o no saben cómo afrontar ciertas situaciones o cómo pedir ayuda a tiempo. Y siempre hay ayuda. Siempre hay una mano tendida para quien la pida.
Una amiga me preguntó por qué no intento llegar a más gente con mis historias, mis vivencias y reflexiones, ya que he escrito dos libros autobiográficos donde cuento lo que me ha pasado y lo que me sigue pasando. También he escrito varios cuentos sobre salud mental y emocional dirigidos a jóvenes. Como mencioné antes, yo intenté quitarme la vida en varias ocasiones. A los 15 años lo intenté por el bullying que sufría y porque, de niño, había sufrido abusos por parte de un vecino, algo que me dejó marcado. Hace aproximadamente un año volví a intentarlo. Antes también lo había hecho y tenía pensamientos recurrentes. Y aún sigo teniendo esos pensamientos, como dije antes, pero bajo control.
¿Por qué tengo estos pensamientos y lo he intentado? Porque desde hace unos seis años sufro migraña crónica (con dolor diario), trastorno neurológico funcional, depresión mayor y ansiedad generalizada. Como podéis ver, es un cóctel molotov que facilita que esos pensamientos me invadan. Pero llevo mucho tiempo sin hacer ninguna tontería, sobre todo por mi mujer, mi hija y mi familia, porque no quiero hacerles sufrir ni dejarles con dudas o sentimientos de culpa, pensando que podrían haber hecho más para ayudarme.
Ojalá fuera una persona más conocida para poder llegar a más gente, dar ánimos e inspirar. De todo se puede salir adelante y se pueden superar esos pensamientos oscuros. Con la ayuda adecuada se pueden superar esos malos momentos, pero hay que pedir ayuda a tiempo. Tenéis que saber que no estáis solos y que siempre hay alguien que puede ayudaros. Me refiero a profesionales de la salud, personas que saben de lo que hablan. Porque de “cantamañanas” hay muchos: personas que te dicen que con una copa se te quita la tontería o que no digas sandeces. Esos comentarios solo consiguen hundirte más. Esto es algo serio que hay que hablar con las personas adecuadas cuando estás mal. Y si hace falta, vas a urgencias del hospital y te atienden de inmediato (lo digo por experiencia).
A lo que voy con todo esto es que siempre hay otra opción además de quitarse la vida, aunque en ese momento lo veas todo negro o gris. Hay esperanza y salida de ese infierno que puedes estar viviendo. En esos momentos, intenta enfocarte en los buenos recuerdos: una reunión con amigos en un bar, un atardecer que tanto te gusta. Hay que enfocarse en los buenos momentos y pensar que lo que viene puede ser mejor.
Para esos padres, familiares y amigos que han pasado o están pasando por este duelo, mi más sincero pésame y un abrazo enorme. Nadie merece perder a un ser querido de esta manera. Solo puedo deciros que no es vuestra culpa. Muchas veces las personas que están pensando en quitarse la vida no lo cuentan, no saben cómo pedir ayuda o no lo dejan ver. Dicen que todo está bien, pero por dentro están luchando contra ese “diablo” que les consume. La vida sigue, aunque duela, y hay que aceptar lo ocurrido sin cargar con una culpa que no os pertenece. Sé que es fácil decirlo, pero si estáis mal, buscad ayuda profesional para poder atravesar este duelo tan difícil. No os quedéis con todo dentro pensando que ya se pasará. A veces el tiempo no lo cura todo si no se trabaja el dolor.
Y a todas las personas que están teniendo pensamientos de muerte o deseos de desaparecer: pedid ayuda. Esos pensamientos se pueden controlar y tratar, pero hay que alzar la voz y no tener miedo al qué dirán. Ir al psiquiatra o al psicólogo no es motivo de vergüenza. Son prejuicios que, por desgracia, aún existen.
Yo quiero dar voz a quienes ya no pueden y a quienes están pensando en acabar con su vida. No tengáis miedo de pedir ayuda. Hay personas que pueden ayudaros. Derribemos los estigmas que rodean este tema y demos visibilidad a un problema que cada vez afecta a más jóvenes. Tendamos la mano con empatía y amor, y escuchemos desde el corazón.
Si alguien que conoces está pasando por un mal momento o está pensando en quitarse la vida, existen números de teléfono a los que puede acudir para pedir ayuda y asesoramiento. Y si eres tú quien necesita ayuda, que sepas que no estás solo. Puedes llamar al 024 (Línea de atención a la conducta suicida) o al 717 003 717 (Teléfono de la Esperanza). Están disponibles las 24 horas del día. Si es una urgencia, llama al 112 o acude directamente a un hospital.
Recuerda que el suicidio es un asunto que nos concierne a todos. A quienes están pensando en quitarse la vida les digo: NO ESTÁIS SOLOS. Hay ayuda y esperanza para seguir adelante, siempre que tengáis la valentía de reconocer que lo estáis pasando mal y pidáis ayuda a tiempo. No penséis que esto desaparece por arte de magia.
No escribo esto para hacerme un hueco ni para darme a conocer, sino porque realmente me afecta leer y escuchar estas noticias. Me afectan porque soy una persona que ha pasado por este infierno y sé de lo que hablo. Lo único que pretendo es crear conciencia social y dar esperanza a quienes lo están pasando mal en estos momentos.
Espero haber llegado al corazón de quienes lean este escrito y que no miremos hacia otro lado cuando veamos que alguien lo está pasando mal, sino que tendamos la mano para ayudar.
Os mando un gran abrazo a todas las personas que han pasado por esto, ya sea como alguien que lo ha intentado o como familiares que han perdido a un ser querido por este motivo. Ojalá nadie tenga que pasar por algo así. Y si lo estás pasando, pide ayuda a tiempo.
Deseo de corazón que estas palabras ayuden a quienes lo están pasando mal.
De Bruyn, Sander.
Comentarios
Publicar un comentario